20 discos Colombianos de 2016 para escuchar

El 2016 trajo consigo discos en todo el mundo que demostraron que además de ser un año fatal por las pérdidas musicales, fue un buen momento para conocer nuevas canciones. Los ejemplos son disímiles: Hardwire, de Metallica; Blackstar, David Bowie; A Moon Shaped Pool, Radiohead; You Want It Darker, Leonard Cohen; Blue & Lonesome, Rolling Stones; Post Pop Depression, Iggy Pop, y El Círculo, Kase.O, entre muchísimos otros.

Nuestra realidad es otra y también nos dejó mucha música nueva, y ya que el año va llegando a su fin quiero destacar 20 de esas piezas discográficas que llegaron a mis oídos y me impactaron por su producción, su propuesta estética, su arte, su sonido y sus historias. No es un juicio de sentencia, tampoco un elogio, solo es una selección que no tiene un número 20, ni número uno, solo una opinión subjetiva y respetuosa del trasegar discográfico de nuestro país

1. Centésimo Humano. Mad tree
Con el sonido de este disco, se dificulta creer que son solo tres integrantes. Una banda que suena grande, con atmósferas sonoras e historias que trabajan en pro de las canciones no de sus integrantes.

2. Los Makenzy – Los Makenzy

Ellos sí saben cómo debe sonar una buena guitarra. La actitud es quizá el mejor atributo de este disco. Una producción que cuenta nuestro tiempo sin pena ni asomo, a través de un rocanrol con estilo clásico en pleno 2016. Este disco tiene todos los matices sonoros, pero el más importante: la honestidad.

3. Tropikalismo Salvaje – Jaibanakus

Una voz nasal e impulsadora de energías, una banda compacta y unas canciones que hacen tararear la vida. Una gran pieza sonora para las historias musicales en Colombia.

4. Polvo – Seis Peatones

De los buenos discos guitarreros de 2016. Los Seis Peatones no solo saben sobre el tratamiento del sonido, de las distorsiones, también de como se hace una buena canción.

5 El umbral – Feralucia

Las imágenes, las texturas, el arte plástico y la dulzura y oscuridad en la voz. Eso propone Feralucia con su ópera prima. Disco para explorar desde adentro, para encontrar experiencias sonoras distintas.

6. El Karateka – Edson Velandia

Se construye a partir de crónicas amargas que endulzan oídos. Es una vida hecha verso, desde la parodia, la risa, la rabia, los gritos y la sinceridad. Una placa que genera incomodidad y alegrías.

7. Luz de Santelmo – Revolver Plateado

El poder de las guitarras, la nostalgia de las historias, y una producción impecable en diseño y sonido, hacen de este disco un engranaje fundamental en la reciente historia rockera de Colombia.

8. Rosita y los nefastos – Más punk, menos pretensiones

¿Y qué me importa? La humanidad busca la raíz punk medallo, pero la lleva más allá de su ruido e historias, y a pesar de tener la crudeza del punk, busca la nueva forma de reinterpretar la sencillez de pocos acordes con impacto sonoro.

9. Banda sonora para el fin del mundo – Militantex

Tres cabras musicalizan el fin del mundo, una banda sonora perfecta que nos ayuda recibir ese final, con estilo, con algo de punk, algo de jazz y algo de no jazz. Lo más punk del jazz y lo más jazz del punk. Música para ver.

10. Regular – Árbol de ojos

Las historias son la compañía de este disco. Buena interpretación, atmósferas que recuerdan lo mejor que ha pasado en la historia del rock. Cada instrumento trabaja en función de las canciones. Nada sobra, todo está en su lugar, es una gran pieza sonora para la colección musical colombiana.

11. Ciclos – Mabiland

Chocó y Medellín dan inspiración a estas canciones. Soul, blues, jazz, rock, hip hop y una voz cargada de una fuerza inexplicable, hacen no solo de este disco, sino de esta chica, Mabiland, una sorpresa sonora 2016.

12. Vivos 1EP – 42 Pueblos Fantasmas

El sonido rock de buenas guitarras y letras hechas sin presión. Una producción limpia y glamurosa que muestra la evolución sonora de Medellín y su forma de hacer canciones en pleno siglo 21.

13. Todo esto eran mangas – Parlantes

Una crónica sonora. Es literatura con música, con rock, es una aguja por el surco del asfalto. Quizá el disco del año, por lo que significan sus canciones y sus historias. Este es el rock maduro que propone Medellín, repleto de paisajes, de buenas guitarras.

14. La Gran Oscilación – Diamante Eléctrico

Impacta desde su tapa, una producción con permanente expectativa sonora. Sus canciones son un viaje por el mar, un vaivén de sonidos desde lo triste a lo feliz, desde la tranquilidad hasta el ruido. Con este disco demuestran que son el presente y el futuro.

15. Rumbo a Tiera – Systema Solar

La alegría, la tragedia, la crítica y protesta la presentan con canciones alegres y llenas de paisajes. Un viaje al centro de la selva, de la humedad, también del asfalto de una Colombia que necesita más retos sonoros como este. Un gran disco, un gran viaje musical.

16. Todos tienen que comer – Crudo Means Raw

Una propuesta con lo mejor del beat clásico, con los coqueteos del jazz, las secuencias downtempo y las historias como protagonista. Sin duda, una de las producciones que pasará a la historia en el sonido callejero.

17. Las historias de los hombres – Burning Caravan

Los viajes, las imágenes mentales y los sonidos rocanroleros y gitanos son la premisa, la ruta. Este disco es una caravana viajera, un paseo sonoro, una invitación a vivir la música no solo con los oídos.

18. Libres – La Doble A

Estas canciones suenan maduras, con identidad y con una carga social necesaria. Su canción Niño Bomba se ha convertido en la banda sonora, no de estos días, sino de toda esta vida en Colombia.

19. Vida – DonKristobal

Un disco de verdadero reggae creado en las montañas de Medellín. Esta pieza sonora se tardó en llegar, como todo lo bueno. Su sonido demuestra que la raíz no es estar cerca del mar, sino del corazón.

20. Kraken VI: Sobre esta tierra

Quizá su mejor producción hasta el momento, respetando la importancia de sus himnos históricos. Un disco sentido, dolido, que tiene la resistencia del metal y de la vida misma.