Frank Sinatra más que un artista, un icono en la historia de la música.

El 14 de mayo de 1998 murió de un infarto Frank Sinatra. Tenía 82 años.

Impecable es la palabra que definía a el artista, nunca ordinario; el traje de etiqueta se ajustaba a la perfección en el hombre de 1.72 metros de estatura que caminaba por el escenario.

Era 25 de junio de 1980, en la sala de conciertos Carnegie Hall, en Manhattan, Nueva York. Sinatra estaba de concierto. Tenía 65 años y su voz, carisma y presencia seguían llenando escenarios. Sinatra cantó en público hasta los 79 años y fue un referente de la música popular norteamericana. “Gracias a él mucha gente llegó al jazz”, cuenta Cristian Salgado Bejarano, director de Elclubdeljazz.com, proyecto cultural de la ciudad dedicado al rescate y difusión de este género.

 

Su fama ganó fuerza a partir de los 40 y con esta también el interés por su vida privada, sus relaciones amorosas (tuvo cuatro matrimonios) y hasta su supuesta, y no comprobada relación, con la mafia en Nueva Jersey. A raíz de esas historias, que lo convirtieron en un mito, se negó por un tiempo a dar entrevistas, pero nunca dejó de cantar. De ascendencia italiana, Frank Sinatra fue un hombre entregado a sus amigos y a quienes lo rodeaban. Un séquito de cerca de 75 personas hacían parte de su servicio privado.

Hace 20 años yace su cuerpo en el Desert Memorial Park en California, Estados Unidos. Sobre su lápida dice el epitafio: “Lo mejor está por venir”.