Voz africana con sello local… Profetas

El grupo, conformado por un caucano y una centroafricana, mezcla el folclor con sonidos urbanos e influencia negra de el  municipio de Puerto Tejada, en el norte del Cauca, fue el punto de partida de una las bandas más prometedoras de la música urbana alternativa nacional.

Se trata de Profetas, conformada por el MC (maestro de ceremonia) colombiano Pablo Fortaleza y por la cantante centroafricana Antombo Langangui, quienes, aunque vivían en Bogotá, coincidieron en este lugar durante unas vacaciones en el 2000 y desde ese momento supieron que de ese encuentro surgiría una mezcla de sonidos con futuro.

No solo se convirtieron en lo que ellos llaman «socios de la vida», sino que juntos crearon un coctel de música sabroso en el que se mezclan la fuerza del continente africano, el folclor colombiano y los ritmos urbanos latinos.

Su propuesta, además de conquistar espacios locales como Hip Hop al Parque, Rock al Parque, Nem Catacoa y Estéreo Picnic, ha viajado por Europa en cuatro ocasiones y, recientemente, por Estados Unidos, en donde participaron en los festivales SXSW, en Austin, Texas; Trinity International Hip Hop Festival, en Hartford, Connecticut, y el Sobs, de Nueva York.

Profetas recoge todas esas experiencias en Baila , su nueva producción musical, que estará en las tiendas musicales desde el próximo 4 de junio.

Una princesa de ébano Antombo Langangui, de 26 años, nació en Bangui, capital de la República Centroafricana, vecina del Congo. Su madre, colombiana, era una chef de cruceros que se enamoró de un diplomático de la República de Gabón y, sin pensarlo dos veces, gracias a su espíritu aventurero, se fue a vivir al África. Allí creció Antombo -cuyo nombre significa unión-, en un país que se mantuvo por cerca de 40 años bajo la dictadura de Omar Bongo (quien murió en el 2009), en el seno de una de las familias más poderosas y tradicionales del país y al vaivén de las tonadas del reggae , el dancehall , la salsa congoleña y el soukous . Sin embargo, no alcanzó a cumplir la mayoría de edad cuando su padre murió y su madre, también enferma, decidió volver a Colombia.

«Este fue un cambio muy brusco porque tuvimos que comenzar de ceros. Además de tener que aprender español, acá uno es afrodescendiente, es decir, una minoría, mientras en África todos somos afro», afirma.

Hoy, 11 años después, Antombo cuenta -con esa suave sonrisa que no la abandona- que en Colombia se encuentra «muy amañada», hasta tal punto que, para ella, es «su país».

Aquí encontró ese espacio en el que pudo realizar sus sueños, que comenzaron a hacerse realidad luego de cumplirle esa cita al destino, en el municipio de Puerto Tejada, en diciembre del 2000. Fue allí donde Antombo conoció a Pablo Fortaleza, que había sido influenciado por la música del Pacífico, el currulao, la chirimía, la salsa y la plana panameña (ritmo similar a la champeta), y quien estaba buscando una voz femenina para un naciente proyecto llamado Profetas, que tenía fuertes raíces en el hip hop .

Luego vinieron los sacrificios, los conciertos, las giras, los desahogos y las grandes satisfacciones de hacer música independiente, que no facilita visas pero lleva mensajes.

Para Pablo, la vida de los dos cambió cuando se conocieron. «Supimos que estábamos juntos para ser profetas de nuestros sueños».
Alexandra Castellanos Barraza
Cultura y Entretenimiento

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